Duendes
Hola, hoy les vamos a leer un cuento llamado "DUENDES" y esperamos que les guste mucho.
Antiguamente,la palabra "duende" significaba " el dueño de una casa". Esto tiene sentido porque los duendes son seres pequeños y traviesos que viven en las casas, aunque también hay otros que habitan en los bosques.
Yo nunca he visto ninguno, pero conocí a un viejito sabio llamado Atilio que me aseguró que él no sólo los había visto, sino que también había hablado muchas veces con ellos y conocía muchos tipos diferentes de duendes.
Me contó que existen los que esconden cosas, llamados Silfos. Son esos que, cuando algo está olvidado o fuera de lugar, se encargan de esconderlo en el sitio más insólito. Así, por ejemplo, pueden llegar a esconder una media detrás del inodoro, o un paquete de galletitas debajo de la heladera, cosa de que nadie lo encuentre. Lo hacen durante la noche, cuando todos duermen. Dice Atilio que, pasado un tiempo, cuando ya nadie se acuerda del objeto perdido, los Silfos se lo llevan a un lugar desconocido para entregárselo como obsequio a su reina,que se llama Mirma .
Tambiénme dijo que hay otros llamados Grukos, que son los que hacen travesuras cambiando cosas de lugar. Su picardía favorita es cambiar los contenidos de los frascos o de las botellas de la casa. Ponen el azúcar en el salero y la sal en la azucarera;los zapatos de mamá en el placard del papá; o el jabón en la mantequera y la manteca en la jabonera. Estoy seguro que ésos fueron los que el otro día pusieron mi lapicera en el horno.
Por último, Atilio me contó sobre los Narigones, que son duendes muy especiales. Duermen todo el día y se despiertan por la noche. Ellos oyen desde cualquier distancia cuando un niño se va a la cama llorando o peleándo con alguien de la casa. En cuanto escuchan que hay lío, salen volando y se sientan en la ventana del cuarto, del lado de afuera, a esperar hasta que los niños se duerman entonces entran en acciñon.Hay que tener cuidado, porque los Narigones tienen el poder de atrapar el llanto o la bronca y convertirlo en pesadilla que luego transmiten a los nenes durante la noche.
Seguro que fueron ésos los que la otra noche hicieron que mi hija Nina soñara cosas feas. Ahora que recuerdo, se acostó llorando porque no encontraba su peluche favorito, que desapareció misteriosamente.
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