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Mostrando entradas de agosto, 2019

En la estación de policía

En la estación de poli cía Como extravié o me robaron unos documentos me dirigí a presentar la denuncia a la estación de policía Salzburgo. Hay algo en ese edificio, blanco y aséptico, me da una sensación de vacío y de horror. Me acompañó Franz Kafka. Sólo por hacer la denuncia cobran impuestos como si fueras pashá. Debes pagar ampliamente porque te roben y te quedes, por méritos propios, con menos de lo que perdiste.   Es fama que para no disimular su oligofrenia los policías austriacos sonríen como lelos, hacen preguntas incoherentes y tardan en redactar un oficio de página y media hasta dos horas. Unen con rara maestría estolidez y morosidad burocrática. Recogí al fin el oficio que me acreditaba como robado en la calle pero no por el Estado austriacos. Mientras salíamos del edificio Franz Kafka y yo, vi un cartel en un muro donde se especificaban las condiciones para los aspirantes a policías. Se requería sólo haber estudiado hasta los quince años y tener 1,60 de estatu...

Fiesta en Monstruolandia

Hola, somos Guada y Amiru (amiguis). Y hoy les vamos a contar un cuento infantil que esperamos que les guste mucho.  La comunidad de monstruos está muy, pero muy contenta. Es que la otra noche se hizo una fiesta monstruosa en la casa de Drácula.  Los invitados tenían como consigna llevar algo de comer o de beber. Por su puesto, el conde y su vampiresca novia prefirieron que lo de beber fuera sangre calentita, cosa que los amigos monstruos cumplieron para quedar bien con los dueños de casa. Entre los invitados estaba el hombre Lobo, que bailó toda la noche un paso nuevo que inventó para la ocasión, aullando y moviendose con toda la peluda elegancia que lo caracteriza.Su novia, la mujer Jirafa, de dos metros y medio de altura, lo acompañó en todo momento balanceando su larguísimo cuello con mucha gracia al compás de la música.  También estaba el gigante Ruachán, el monstruo que tiene las manos más grandes que su propio cuerpo. Aprovechando esta característica, se...

El Ángel

Hola a todos, somos Ami y Guada, hoy les queremos contar un cuento de buenas noches y esperamos que les guste y lo disfruten. El Ángel Siempre fui un niño muy travieso y, quizás, hasta un poco mal educado. Solían llamarme Cascote Hollín porque tenía dos malas costumbres: no bañarme muy seguido y andar tirando piedras de acá para allá. Un día estaba sobre el techo de mi casa, gomera en mano y los bolsillos cargados de recortes; trataba de cazar algún pajarito y fué así como herí de muerte a uno muy pequeño con pintas amarillas y coloradas que cayó a mis pies. Cuando lo tomé en mis manos me sentí muy mal y esa noche no pude dormir. Era atorrante pero de buen corazón, así que, abrazado a mi almohada, le pedí a Dios que me perdonara y que me diera la oportunidad de hacer una buena acción. Entonces, en mi cuarto apareció una luz brillante y escuché una voz muy grave que me pedía que la siguiera.Obedecí y caí en una nube de la que colgaba un cartel que decía:"¡Bienvenido ...