El Ángel
Hola a todos, somos Ami y Guada, hoy les queremos contar un cuento de buenas noches y esperamos que les guste y lo disfruten.
El Ángel
Siempre fui un niño muy travieso y, quizás, hasta un poco mal educado. Solían llamarme Cascote Hollín porque tenía dos malas costumbres: no bañarme muy seguido y andar tirando piedras de acá para allá.
Un día estaba sobre el techo de mi casa, gomera en mano y los bolsillos cargados de recortes; trataba de cazar algún pajarito y fué así como herí de muerte a uno muy pequeño con pintas amarillas y coloradas que cayó a mis pies. Cuando lo tomé en mis manos me sentí muy mal y esa noche no pude dormir.
Era atorrante pero de buen corazón, así que, abrazado a mi almohada, le pedí a Dios que me perdonara y que me diera la oportunidad de hacer una buena acción.
Entonces, en mi cuarto apareció una luz brillante y escuché una voz muy grave que me pedía que la siguiera.Obedecí y caí en una nube de la que colgaba un cartel que decía:"¡Bienvenido al Cielo Ángel Micael!".
De pronto, me vi todo vestido d blanco. ¿Lo pueden creer?¿Yo,Cascote Hollín,en la oficina del Gran Jefe?
De repente, la misma voz de la luz brillante, aquella que yo había oído en mi habitación, me dijo que en el cielo no se permitían las malas palabras y que debía tener un aseo personal impecable y "nada de andar tirando piedras por acá arriba". Inmediatamente me encargó un trabajo: debía recorrer la ciudad y encontrar las dos cosas más bellas para llevárselas a Él.
Debía hacerlo inmediatamente porque todavía tenía que limpiar algunas manchitas de tristeza en mi alma.
Después de volar y volar durante días y esquivar recortes que provenían de gomereas de niños traviesos, me llamò la atención un tacho de basura (¿ donde pensaban que realizaría mi busqueda sino?). Allí encontré el cuerpito de una golondrina junto a un corazón de plomo partido al medio. No dudé y se los llevé rápido al Señor.
El cuerpito era el mío, y el corazón el de un gran amigo. Cascote Hollín nos llevó al cielo, alto, muy alto, más alto de lo que jamás hubiera llegado yo con mis dos alas. Desde acá podemos mirar para atrás y contarles lo que pasó. Entonces... Había una vez una golondrina (esa soy yo) en un invierno lejano... No, error, error; empecemos de nuevo. Había una vez una golondrina (esa soy yo) en una primavera no tan lejana. La primavera estaba terminando y la Golondrinita se había enamorado del junco más altanero que ustedes jamás hayan visto y jamás podrán conocer (eso les deseo)...
Después de volar y volar durante días y esquivar recortes que provenían de gomereas de niños traviesos, me llamò la atención un tacho de basura (¿ donde pensaban que realizaría mi busqueda sino?). Allí encontré el cuerpito de una golondrina junto a un corazón de plomo partido al medio. No dudé y se los llevé rápido al Señor.
El cuerpito era el mío, y el corazón el de un gran amigo. Cascote Hollín nos llevó al cielo, alto, muy alto, más alto de lo que jamás hubiera llegado yo con mis dos alas. Desde acá podemos mirar para atrás y contarles lo que pasó. Entonces... Había una vez una golondrina (esa soy yo) en un invierno lejano... No, error, error; empecemos de nuevo. Había una vez una golondrina (esa soy yo) en una primavera no tan lejana. La primavera estaba terminando y la Golondrinita se había enamorado del junco más altanero que ustedes jamás hayan visto y jamás podrán conocer (eso les deseo)...
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